6) Creciendo en la Gracia
¿Cómo crecer espiritualmente? ¿Cómo lidiar con la tentación? Descubre que la victoria viene por el poder de Cristo, y que el crecimiento es una jornada, no una carrera.
Has aceptado la gracia. Has entendido que la salvación es por la fe. Estás permaneciendo en Cristo. Pero, ¿y ahora? ¿La vida cristiana sigue igual para siempre o hay crecimiento? Y cuando la tentación llama a la puerta, ¿qué hacer?
En esta lección hablaremos sobre cómo crecer en la gracia, cómo entender la tentación y cómo experimentar la victoria que Cristo ofrece. Spoiler: ninguna de estas cosas depende de nuestra fuerza.
Crecimiento: Una jornada continua
El nuevo nacimiento es instantáneo. El crecimiento es un proceso. Y la Biblia es clara: ningún cristiano debería dejar de crecer.
¿Qué nos orienta Pedro a hacer como cristianos?
Pedro no dice “crezcan en esfuerzo” o “crezcan en perfección”. Dice: “Creced en la gracia y el conocimiento de Jesús”. El crecimiento cristiano no es acumular méritos; es profundizar en la relación. Cuanto más conocemos a Jesús, más crecemos.
¿Quién garantiza que la obra comenzada en nosotros será completada?
Aquí hay una promesa extraordinaria: quien comenzó la obra es Dios, y quien la completará también es Dios. El crecimiento espiritual no depende de nuestra capacidad para perfeccionarnos. Depende de la fidelidad de aquel que comenzó la obra.
¿Cómo describe Pablo la madurez espiritual?
La madurez no es ausencia de tentación o perfección absoluta. Es tener “los sentidos ejercitados”, un discernimiento que viene de la experiencia con Dios a lo largo del tiempo. Es como la diferencia entre la leche y el alimento sólido: el bebé espiritual depende de cosas sencillas, el maduro lidia con la complejidad.
“La santificación no é obra de un momento, de una hora, de un día, sino de toda la vida. No se alcanza por un feliz vuelo del sentimiento, sino que es el resultado de morir constantemente al pecado y vivir para Cristo.” — Elena G. de White, Los Hechos de los Apóstoles, p. 448.
Tentación: No es pecado
Muchos cristianos viven atormentados por la culpa cuando son tentados. Pero hay una diferencia enorme entre ser tentado y pecar.
¿Es pecado ser tentado?
Jesús fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Si ser tentado fuera pecado, Jesús habría pecado. La tentación no es culpa nuestra; es una realidad de la vida en este mundo. Lo que hagamos con ella es lo que importa. E incluso en eso, no estamos solos.
¿De dónde viene la tentación?
Santiago es directo: Dios no tienta a nadie. La tentación surge de nuestros propios deseos. Pero Jesús orienta: “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (). La vigilancia y la oración son nuestra postura, y Dios proporciona el poder.
¿Qué promete Dios en medio de la tentación?
Qué promesa tan poderosa: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir”. Y junto con la tentación, Él dará también “la salida”. No estamos a merced de las circunstancias. Siempre hay una salida, y Dios es quien la proporciona.
Victoria: Por el poder de Cristo
Si el crecimiento es un proceso y la tentación es inevitable, ¿cómo es la victoria cristiana? ¿Es posible vencer?
¿En quién encontró Pablo fuerza para enfrentar todas las cosas?
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. No en mí. En Cristo. La victoria cristiana no es el resultado de la determinación personal. Es el resultado de la conexión con Aquel que ya ha vencido. Y nos recuerda: “mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”.
¿Cómo describe Pablo a los cristianos ante las dificultades y tentaciones?
No solo vencedores: más que vencedores. Y la razón no es nuestra capacidad, sino el amor de Cristo. cierra con las palabras del propio Jesús: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. La victoria ya ha sido conquistada. Nos corresponde vivir en ella.
“Cuando estamos en Cristo, somos victoriosos. … Él vino al mundo para capacitar al hombre para vencer las tentaciones de Satanás.” — Elena G. de White, El Evangelismo, p. 238, par. 1.
¿Y Ahora?
Crecer en la gracia es profundizar en el conocimiento de Jesús, no acumular méritos. La tentación no es pecado; es parte de la vida, y Dios siempre proporciona una salida. La victoria no viene de nuestra fuerza, sino del poder de Cristo en nosotros.
La vida cristiana no es una carrera hacia la perfección. Es una jornada con Jesús, y Él prometió completar la obra que comenzó.
Mi Decisión
Deseo crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo. Acepto que la tentación forma parte de la vida, pero confío en que Dios no permitirá una tentación mayor de la que pueda soportar. Mi victoria no está en mí, sino en Cristo que me fortalece. Confío en que Él completará la obra que comenzó en mí.