4) El Divorcio en la Biblia
Lo que Jesús enseñó sobre el divorcio - La excepción permitida y el ideal divino
El divorcio es una de las realidades más dolorosas de la vida. Las familias se desmoranan, los corazones se rompen, y los niños sufren las consecuencias. ¿Qué enseña la Biblia al respecto? ¿Permite Dios el divorcio? ¿En qué circunstancias? Esta lección examina cuidadosamente los ensinanzas de Jesús y de las Escrituras.
El Ideal Divino: Permanencia
El plan de Dios siempre fue el matrimonio de por vida. La permanencia no es una opción: es el ideal hacia el cual todo matrimonio debe apuntar.
Dios odia el divorcio, no porque sea legalista, sino porque ama a las personas y sabe que el divorcio causa dolor profundo y destrucción.
“El matrimonio no debe ser disuelto por cualquier causa trivial. Ambas partes deben estudiar cuidadosamente para verificar si no pueden permanecer juntas.” — Ellen G. White, El hogar adventista, p. 340
¿Por Qué Moisés Permitió el Divorcio?
La permisión de Moisés no fue una aprobación divina, sino una concesión a la realidad del pecado. Jesús lo deja claro: “Desde el principio no fue así.” El divorcio nunca fue el plan de Dios.
En la cultura antigua, una mujer divorciada sin documento estaba en situación terrible; no podía casarse nuevamente ni volver al primer marido. El documento la protegía.
La Excepción de Jesús
Jesús es claro: “Os digo que quien repudia a su esposa, no siendo por causa de inmoralidad sexual (porneia), y se casa con otra, comete adulterio.” La única excepción que Jesús permite es la infidelidad sexual.
“Porneia” es un término amplio que incluye adulterio, fornicación y otras formas de inmoralidad sexual. La traición conyugal rompe el vínculo de “una sola carne” y puede justificar el divorcio.
“Nada sino la violación del lecho matrimonial puede disolver o anular el voto matrimonial.” — Ellen G. White, El hogar adventista, p. 341
El Estándar de Jesús es Más Alto
Jesús no vino a facilitar el divorcio, sino a elevar el estándar de fidelidad. No basta evitar el acto físico, debemos guardar nuestros pensamientos y miradas.
El Divorcio No es Mandatorio
El ejemplo de Oseas y Gomer muestra que incluso la infidelidad puede ser perdonada y el matrimonio restaurado. El divorcio se permite en caso de adulterio, pero no es obligatorio. El perdón y la reconciliación son siempre preferibles cuando es posible.
“Si ambos se someten a Cristo, pueden reconciliarse. Cristo Se complace en dar victoria a las almas en necesidad. Aunque los pecados sean aparentemente insuperables, Él puede removerlos.” — Ellen G. White, El hogar adventista, p. 345
Y Ahora?
Principios sobre el divorcio:
- El ideal es la permanencia: Trabaje incansablemente por preservar su matrimonio.
- El divorcio es una concesión, no el deseo de Dios: Él odia el divorcio, pero lo permite en casos extremos.
- La única excepción bíblica es la infidelidad sexual: Otras razones no son bases legítimas.
- El perdón es siempre una opción: Incluso después de la traición, la reconciliación puede buscarse.
- Busque ayuda: Pastores, consejeros y terapeutas cristianos pueden auxiliar.
Acepto la enseñanza bíblica de que el matrimonio debe ser permanente y que el divorcio no forma parte del plan original de Dios. Si enfrento dificultades conyugales, buscaré reconciliación, perdón y ayuda profesional antes de considerar el divorcio como última alternativa.