2) El Sábado en la Ley de Dios
El cuarto mandamiento y el sábado como memorial de la creación
En el centro de los Diez Mandamientos se encuentra el mandamiento del sábado. Es el más largo de todos, comenzando con la palabra “Recuerda” — como si Dios supiera que la humanidad sería tentada a olvidarlo.
El Cuarto Mandamiento
“Recuerda” indica que el sábado ya existía antes del Sinaí. Dios no está introduciendo algo nuevo, sino llamando a Israel a recordar lo que ya había sido establecido en la creación.
El mandamiento incluye tres elementos:
- Recuerda: No olvides
- Santifica: Trata como sagrado
- Descansa: Cesa el trabajo secular
“El sábado es el sello del cuarto mandamiento. Solamente él, entre todos los diez, revela tanto el nombre como el título del Legislador. Es el único que muestra por autoridad de quién la ley es dada.” — Elena G. de White, El Gran Conflicto, p. 452
¿Cuál Día es el Sábado?
El mandamiento especifica “el séptimo día”, no “un día entre siete” o “cualquier día”. Dios fue específico porque un día específico fue bendecido y santificado en la creación.
El sábado que Jesús guardó es el mismo que los judíos guardan hoy — de viernes al anochecer hasta sábado al anochecer. Los judíos han preservado fielmente la cuenta de los días por milenios.
El Memorial de la Creación
El sábado es un memorial semanal de la creación. Cada vez que guardamos el sábado, reconocemos que Dios es nuestro Creador y que dependemos de Él.
El sábado es una “señal” entre Dios y Su pueblo. Así como una alianza de matrimonio simboliza el compromiso entre cónyuges, el sábado simboliza nuestra relación con el Creador.
La Posición Central del Sábado
El sábado está en el corazón de la ley de Dios. Sirve como el “sello” de la ley, identificando quién es el Legislador (el Señor tu Dios), Su territorio (cielos y tierra), y Su autoridad (Creador).
“El mandamiento del sábado es el único entre los diez en el que se halla tanto el nombre como el título del Legislador. Es el único que muestra por autoridad de quién la ley fue dada. Así, contiene el sello de Dios.” — Elena G. de White, El Gran Conflicto, p. 452
El Sábado y la Gracia
No guardamos el sábado para ser salvos — ¡guardamos porque ya somos salvos! La obediencia es respuesta de amor, no tentativa de merecer salvación. “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” ().
¿Y Ahora?
El cuarto mandamiento nos enseña:
- Dios es específico: No dijo “un día”, sino “el séptimo día”
- El sábado es memorial de la creación: Nos recuerda nuestro origen
- Es el sello de la ley: Identifica al Legislador divino
- Se guarda por amor: No como obra meritoria, sino como respuesta a la gracia
La pregunta no es “¿el sábado todavía importa?”, sino “¿por qué abandonaríamos lo que Dios estableció al principio y colocó en el corazón de Su ley?”
Reconozco que el sábado del séptimo día está en el corazón de los Diez Mandamientos de Dios. Es un memorial de la creación y una señal de la relación entre Dios y Su pueblo. Deseo honrar este mandamiento por amor a Dios, no como tentativa de merecer salvación.