2) Dios, el Padre
Conociendo la primera persona de la Trinidad - El Padre celestial que nos ama
Cuando Jesús enseñó a Sus discípulos a orar, comenzó con palabras revolucionarias: “Padre nuestro, que estás en los cielos.” Para los judíos del primer siglo, llamar a Dios “Padre” de forma tan íntima era algo sorprendente. En esta lección, exploraremos la primera persona de la Trinidad — Dios, el Padre.
El Padre en el Antiguo Testamento
Aunque el Nuevo Testamento desarrolla más plenamente la revelación de Dios como Padre, esta verdad ya estaba presente en el Antiguo Testamento. Dios es Padre de Israel como nación y Padre de toda la humanidad como Creador.
El Padre Revelado por Jesús
Jesús es la revelación definitiva del Padre. Todo lo que sabemos sobre el carácter de Dios Padre, lo vemos perfectamente en Jesús. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre,” dijo Jesús a Felipe.
“Abba” es una palabra aramea de intimidad familiar, algo como “papá” o “papaíto.” Jesús reveló que podemos relacionarnos con el Creador del universo con esa sorprendente intimidad.
“Cuando llamamos a Dios nuestro Padre, reconocemos que le pertenecemos a Él. Él cuida de nosotros con ternura y nos guarda con interés vigilante.” — Ellen G. White, Camino a Cristo, p. 104
Los Atributos del Padre
El Padre es Espíritu: invisible, incorpóreo, omnipresente. Esto no significa que Él sea impersonal o abstracto. Él es una persona real con voluntad, emociones y relaciones.
El Padre habita en “luz inaccesible.” Las teofanías (apariciones de Dios) en el Antiguo Testamento fueron generalmente manifestaciones del Hijo preencarnado, no visiones directas del Padre.
El Amor del Padre
El amor del Padre no es abstracto. Fue demostrado concretamente en el sacrificio de Jesús. El Padre no envió al Hijo de mala gana; Él mismo sufrió infinitamente al ver a Su Hijo morir por nuestros pecados.
La parábola del hijo pródigo revela el corazón del Padre. No espera pasivamente; corre al encuentro del pecador arrepentido. No exige explicaciones; abraza inmediatamente. ¡Este es nuestro Padre celestial!
“Dios ama a las criaturas no caídas que son las ejecutoras de Su voluntad, y rodean Su trono con gloria; pero desea fervorosamente a los que yacen apartados y arruinados.” — Ellen G. White, El Deseado de Todas las Gentes, p. 185
El Papel del Padre en la Salvación
El plan de salvación se originó en el corazón del Padre. No fue Jesús quien convenció a un Padre reacio para que nos perdonara: el Padre y el Hijo trabajaron juntos, en perfecta armonía, desde la eternidad.
¿Y Ahora?
Conocer a Dios como Padre transforma nuestras vidas:
- Podemos orar con confianza: No hablamos con un Dios distante, sino con nuestro Padre amoroso.
- No necesitamos tener miedo: El Padre nos ama y cuida de nosotros como Sus hijos.
- Tenemos un modelo de paternidad: Los padres terrenos pueden reflejar el amor del Padre celestial.
- Pertenecemos a una familia: Somos hermanos de todos los que llaman a Dios Padre.
Acepto a Dios como mi Padre celestial. Creo que me ama incondicionalmente y demostró ese amor al enviar a Su Hijo para morir por mí. Deseo vivir como hijo(a) obediente y amoroso(a), confiando en Su cuidado paternal.
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