3) El Matrimonio y la Fe
Yugo desigual, matrimonio entre creyentes, y la construcción de una familia cristiana
La fe no es solo un aspecto del matrimonio: debe ser el fundamento sobre el cual se construya toda la relación. En esta lección, examinaremos la importancia de la compatibilidad espiritual y cómo construir una familia verdaderamente cristiana.
El Principio del Yugo Igual
La imagen es de dos animales de tamaños o fuerzas diferentes intentando tirar del mismo arado; no funciona. De la misma manera, un creyente y un incrédulo tienen valores, prioridades y destinos fundamentalmente diferentes.
Salomón, el hombre más sabio del mundo, fue desviado por matrimonios con mujeres que no compartían su fe. Si le pasó a él, puede pasarle a cualquiera.
“Quien entra en el estado matrimonial se encuentra en una escuela donde sus afectos serán probados. La sabiduría divina nos aconseja casarnos ‘solo en el Señor’.” — Ellen G. White, Mensajes a los jóvenes, p. 436
¿Por Qué Compartir la Fe Importa?
El matrimonio es una jornada de toda la vida. Los cónyuges necesitan estar de acuerdo en los asuntos más importantes: ¿Cómo criaremos a nuestros hijos? ¿Qué haremos con nuestro dinero? ¿Cómo pasaremos el sábado? ¿Adónde iremos cuando muramos?
Y Si Ya Estoy Casado(a) con un Incrédulo?
Si te convertiste después del matrimonio, no debes abandonar a tu cónyuge incrédulo. Al contrario, tu vida cristiana puede ser el medio de su salvación.
“Si tienes un esposo o esposa incrédulo(a), no te muestres abatido(a); tu serenidad, paciencia y mansedumbre pueden ser los medios de su conversión.” — Ellen G. White, El hogar adventista, p. 349
Construyendo un Hogar Cristiano
El compromiso de servir al Señor debe ser una decisión familiar, liderada por los padres y abrazada por todos los miembros del hogar.
La educación religiosa no es un evento semanal, sino un estilo de vida. Las verdades de Dios deben enseñarse “sentado en tu casa, andando por el camino, acostándote y levantándote”.
“Padres y madres, hagan significativa la hora del culto familiar, por la mañana y por la noche. Reúnan a sus hijos alrededor y ofrezcan alabanza a Dios… Preciosa será la influencia ejercida.” — Ellen G. White, Hijos e hijas de Dios, p. 65
Y Ahora?
Aplicaciones prácticas para construir una familia cristiana:
- Solteros: Comprométanse a casarse “solo en el Señor”; no cedan a la presión o soledad.
- Casados con creyentes: Cultiven la fe juntos a través del culto familiar, oración y estudio.
- Casados con incrédulos: Vivan el evangelio con amor y paciencia, sin forzar conversiones.
- Padres: Hagan de la educación espiritual una prioridad diaria, no solo semanal.
- Todos: Declaren con Josué: “Yo y mi casa serviremos al Señor.”
Me comprometo a colocar a Dios en el centro de mi familia. Si soy soltero(a), decido casarme solo con alguien que comparta mi fe. Si estoy casado(a), dedicaré tiempo para adorar a Dios en familia y transmitir la fe a las generaciones futuras.