1) La Vida y el Alma

¿Qué es el alma según la Biblia? Entiende la creación del hombre y el verdadero significado de 'alma viviente'

¿Qué es el alma? ¿De dónde viene la vida? Estas preguntas han fascinado a la humanidad desde el principio. Muchos creen que poseemos un alma inmortal que habita nuestro cuerpo y continúa existiendo después de la muerte. ¿Pero es esto lo que la Biblia realmente enseña?

Para entender qué sucede en la muerte, necesitamos primero comprender qué es la vida y qué significa ser un “alma viviente”. La respuesta se encuentra en las primeras páginas de la Biblia.

“La comprensión correcta de lo que las Escrituras enseñan sobre este tema es importante para cada uno de nosotros.” — Ellen G. White, El Gran Conflicto, p. 531

La Creación del Ser Humano

¿De qué material formó Dios el cuerpo del primer ser humano?

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El relato bíblico es claro y simple: Dios formó al hombre del polvo de la tierra. No hay nada místico o complicado en esta descripción. El cuerpo humano está hecho de los mismos elementos químicos encontrados en el suelo — carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno y otros minerales.

¿Qué sopló Dios en las narinas del hombre?

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El “fôlego de vida” (en hebreo: neshamah) es el principio vital que Dios concede a todas las criaturas vivas. No es una entidad consciente e independiente, sino la energía vital que hace posible la vida.

La Fórmula de la Vida

La Biblia presenta una “fórmula” simple para la creación del ser humano:

POLVO DE LA TIERRA + FÔLEGO DE VIDA = ALMA VIVIENTE

¿En qué se CONVIRTIÓ el hombre después de que Dios le sopló el fôlego de vida?

Nota cuidadosamente: el texto no dice que el hombre recibiera un alma, sino que se convirtió en un alma viviente. El ser humano no posee un alma — él es un alma. La palabra hebrea usada aquí es nephesh, que simplemente significa “ser viviente” o “criatura viva”.

“La teoría de la inmortalidad del alma fue una de las falsas doctrinas que Roma, tomando de empréstito del paganismo, incorporó a la religión de la cristiandad.” — Ellen G. White, El Gran Conflicto, p. 549

Los Animales También Son “Almas”

La misma palabra 'alma viviente' (nephesh) se usa para describir ¿cuáles otras criaturas?

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¡Este es un descubrimiento sorprendente para muchos! La misma palabra hebrea nephesh (“alma viviente”) usada para describir al hombre en Génesis 2:7 también se usa para los animales. Esto demuestra que “alma” en la Biblia no significa una entidad inmortal y consciente, sino simplemente un ser vivo.

¿Puede Morir el Alma?

¿Qué sucede con el alma que peca?

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Si el alma fuera inmortal, ¿cómo podría morir? La Biblia es clara: el alma puede y va a morir. Esto solo tiene sentido cuando entendemos que “alma” significa el ser completo, no una parte inmortal del hombre.

¿QUIÉN SOLO posee la inmortalidad?

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La inmortalidad pertenece exclusivamente a Dios. Él es la fuente de toda vida, y cualquier inmortalidad que los seres humanos reciban será un don concedido por Él, no algo que poseemos naturalmente.

El Espíritu Que Retorna a Dios

Algunos citan para defender la inmortalidad del alma: “Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.”

¿Qué es el 'espíritu' (ruach) que retorna a Dios cuando morimos?

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La palabra hebrea ruach significa “soplo”, “viento” o “fôlego”. Es el mismo principio de vida dado en la creación. Cuando morimos, este principio vital retorna a Dios, no como una entidad consciente, sino como la energía vital que Él prestó.

¿Y Ahora?

Comprender la verdad bíblica sobre el alma nos protege de muchos engaños:

  • Libertación del miedo: La muerte no es una pasaje al tormento eterno o vagar como espíritu. Es un sueño inconsciente hasta la resurrección.
  • Protección contra el espiritismo: Si los muertos no están conscientes, los “espíritus” que se comunican no son nuestros seres queridos.
  • Valoración de la vida: Cada momento de vida es precioso, pues es un don de Dios.
  • Esperanza en la resurrección: Nuestra esperanza no está en un alma inmortal, sino en la promesa de Cristo de resucitarnos.

“La doctrina de la consciencia en la muerte, especialmente la creencia de que los espíritus de los muertos vuelven para ministrar a los vivos, ha preparado el camino para el espiritismo moderno.” — Ellen G. White, El Gran Conflicto, p. 551

Acepto el enseñanza bíblica de que soy un alma viviente — un ser completo creado por Dios. Reconozco que solo Dios posee inmortalidad, y que mi esperanza de vida eterna está en Jesucristo, quien prometió resucitar a los que creen en Él.