6) Creciendo en la Gracia
¿Cómo crecer espiritualmente? ¿Cómo lidiar con la tentación? Descubre que la victoria viene por el poder de Cristo, y que el crecimiento es una jornada, no una carrera.
Has aceptado la gracia. Has entendido que la salvación es por la fe. Estás permaneciendo en Cristo. Pero, ¿y ahora? ¿La vida cristiana sigue igual para siempre o hay crecimiento? Y cuando la tentación llama a la puerta, ¿qué hacer?
En esta lección hablaremos sobre cómo crecer en la gracia, cómo entender la tentación y cómo experimentar la victoria que Cristo ofrece. Spoiler: ninguna de estas cosas depende de nuestra fuerza.
Crecimiento: Una jornada continua
El nuevo nacimiento es instantáneo. El crecimiento es un proceso. Y la Biblia es clara: ningún cristiano debería dejar de crecer.
¿Qué nos orienta Pedro a hacer como cristianos?
Ver respuesta
Respuesta: Crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo
2 Pedro 3:18: "Mas crecéd en la gracia, y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo. A él sea gloria ahora, y hasta el día de la eternidad. Amén."
Pedro no dice “crezcan en esfuerzo” o “crezcan en perfección”. Dice: “Creced en la gracia y el conocimiento de Jesús”. El crecimiento cristiano no es acumular méritos; es profundizar en la relación. Cuanto más conocemos a Jesús, más crecemos.
¿Quién garantiza que la obra comenzada en nosotros será completada?
Ver respuesta
Respuesta: Dios: el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará
Filipenses 1:6: "Confiando de esto mismo, es a saber, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesu Cristo:"
Aquí hay una promesa extraordinaria: quien comenzó la obra es Dios, y quien la completará también es Dios. El crecimiento espiritual no depende de nuestra capacidad para perfeccionarnos. Depende de la fidelidad de aquel que comenzó la obra.
¿Cómo describe Hebreos la madurez espiritual?
Ver respuesta
Respuesta: Tener los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal
Hebreos 5:12-14: "Porque debiendo de ser ya maestros, a causa del tiempo, tenéis necesidad de volver a ser enseñados, de cuáles sean los elementos del principio de los oráculos de Dios, y sois hechos tales que tengáis necesidad de leche, y no de mantenimiento firme. Que cualquiera que usa de leche, no tiene aun experiencia de la palabra de justicia, porque es niño. Mas de los ya hombres perfectos es la vianda firme, es a saber, de los que por la costumbre tienen ya los sentidos ejercitados a la discreción del bien y del mal."
La madurez no es ausencia de tentación o perfección absoluta. Es tener “los sentidos ejercitados”, un discernimiento que viene de la experiencia con Dios a lo largo del tiempo. Es como la diferencia entre la leche y el alimento sólido: el bebé espiritual depende de cosas sencillas, el maduro lidia con la complejidad.
“La santificación no es obra de un momento, una hora o un día. Es un crecimiento continuo en la gracia.” — Elena G. de White, Los Hechos de los Apóstoles, p. 448, par. 3.
Tentación: No es pecado
Muchos cristianos viven atormentados por la culpa cuando son tentados. Pero hay una diferencia enorme entre ser tentado y pecar.
¿Es pecado ser tentado?
Ver respuesta
Respuesta: No: Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado
Hebreos 4:15: "Que no tenemos un sumo sacerdote que no se pueda resentir de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, sacado el pecado."
Jesús fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Si ser tentado fuera pecado, Jesús habría pecado. Ser tentado no es lo mismo que pecar; el peligro comienza cuando acogemos y alimentamos la tentación. E incluso en esto, no estamos solos.
Según Santiago, ¿cómo se desarrolla la tentación en nosotros?
Ver respuesta
Respuesta: De nuestra propia concupiscencia: somos atraídos y seducidos por nuestros deseos
Santiago 1:13-14: "Cuando alguno es tentado, no diga, que Dios me tienta; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a alguno: Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado."
Santiago es directo: Dios no tienta a nadie. La tentación surge de nuestros propios deseos. Pero Jesús orienta: “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (). La vigilancia y la oración son nuestra postura, y Dios proporciona el poder.
¿Qué promete Dios en medio de la tentación?
Ver respuesta
Respuesta: Que no permitirá una tentación superior a lo que podemos soportar y dará también la salida
1 Corintios 10:13: "No os ha tomado alguna tentación, fuera de las que son comunes a los hombres; mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis; antes dará también salida con la tentación, para que la podáis llevar."
Qué promesa tan poderosa: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir”. Y junto con la tentación, Él dará también “la salida”. No estamos a merced de las circunstancias. Siempre hay una salida, y Dios es quien la proporciona.
Victoria: Por el poder de Cristo
Si el crecimiento es un proceso y la tentación es inevitable, ¿cómo es la victoria cristiana? ¿Es posible vencer?
¿En quién encontró Pablo fuerza para enfrentar todas las cosas?
Ver respuesta
Respuesta: En Cristo, que lo fortalecía
Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. No en mí. En Cristo. La victoria cristiana no es el resultado de la determinación personal. Es el resultado de la conexión con Aquel que ya ha vencido. Y nos recuerda: “mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”.
¿Cómo describe Pablo a los cristianos ante las dificultades y tentaciones?
Ver respuesta
Respuesta: Más que vencedores por medio de aquel que nos amó
Romanos 8:37: "Antes en todas estas cosas vencemos, y aun más, por aquel que nos amó."
No solo vencedores: más que vencedores. Y la razón no es nuestra capacidad, sino el amor de Cristo. cierra con las palabras del propio Jesús: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. La victoria ya ha sido conquistada. Nos corresponde vivir en ella.
“El Señor me ha mostrado que su gracia es suficiente para todas nuestras pruebas.” — Elena G. de White, Primeros Escritos, p. 46, par. 1.
¿Y Ahora?
Crecer en la gracia es profundizar en el conocimiento de Jesús, no acumular méritos. La tentación no es pecado; es parte de la vida, y Dios siempre proporciona una salida. La victoria no viene de nuestra fuerza, sino del poder de Cristo en nosotros.
La vida cristiana no es una carrera hacia la perfección. Es una jornada con Jesús, y Él prometió completar la obra que comenzó.
Mi Decisión
Deseo crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo. Acepto que la tentación forma parte de la vida, pero confío en que Dios no permitirá una tentación mayor de la que pueda soportar. Mi victoria no está en mí, sino en Cristo que me fortalece. Confío en que Él completará la obra que comenzó en mí.