7) Perfección y Jesús
¿Qué significa 'sed perfectos'? ¿Y por qué todo se resume en Jesús? La última lección revela que la perfección cristiana es la madurez en la relación, y que el fin siempre es una Persona.
Hemos llegado a la última lección de este viaje. Hemos recorrido un camino que comenzó con el problema del pecado, pasó por la cruz, la fe, el perdón, la seguridad, la relación, la obediencia y el crecimiento. Ahora, nos enfrentamos a la pregunta más desafiante: ¿qué quiso decir Jesús con “sed perfectos”? ¿Y hacia dónde nos lleva todo esto?
La respuesta puede sorprenderte, porque al final, todo se resume en una Persona.
Perfección: Lo que Jesús realmente quiso decir
Pocas palabras de Jesús causan tanta ansiedad como esta: “Sed perfectos”.
¿Qué quiso decir Jesús con 'sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto'?
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Respuesta: Que debemos madurar en el amor y en el carácter, así como el Padre es completo en amor
Mateo 5:48: "Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto."
La palabra griega para “perfecto” aquí es teleios, que significa tanto madurez como plenitud. El contexto de Mateo 5 habla del amor a los enemigos. Jesús está diciendo: “Sed completos en el amor, como el Padre es completo”. Se trata más de la plenitud del carácter que de la ausencia de fallos. Es madurez, no impecabilidad.
¿Se consideraba Pablo perfecto?
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Respuesta: No: pero proseguía hacia la meta, olvidando lo que quedaba atrás
Filipenses 3:12-14: "No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; mas sigo adelante por si pueda echar mano de aquello, por lo cual Cristo también echó mano de mí. Hermanos no pienso que yo mismo lo haya alcanzado; empero una cosa hago, y es, que olvidando ciertamente lo que queda atrás, mas extendiéndome a lo que está delante, Me apresuro hacia el blanco, por el premio de la vocación celestial de Dios en Cristo Jesús."
Si Pablo (que escribió la mitad del Nuevo Testamento) no se consideraba perfecto, eso nos dice algo importante. La perfección cristiana no es un destino al que llegamos y ya está. Es una dirección en la que caminamos. Pablo “proseguía hacia la meta”. No se detuvo. No se rindió. Pero tampoco fingió haber llegado.
“La verdadera santificación es una obra diaria, que continúa por toda la vida.” — Elena G. de White, La Edificación del Carácter, p. 8, par. 1.
¿Qué sucederá cuando Cristo se manifieste?
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Respuesta: Le veremos tal como Él es y seremos semejantes a Él
1 Juan 3:2: "Amados míos, ahora somos nosotros los hijos de Dios, y aun no es manifestado lo que hemos de ser: empero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes a él; porque le veremos como él es."
Juan nos da una perspectiva eterna: “Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él”. La semejanza plena con Cristo será completada en su regreso; hoy somos llamados a crecer en Él, por la gracia, siendo transformados “de gloria en gloria”.
El Misterio: Cristo en vosotros
Si la perfección es madurez en la relación, entonces todo depende de quién habita en nosotros.
¿Cuál es el 'misterio' que Pablo revela a los cristianos?
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Respuesta: Que Cristo en vosotros es la esperanza de gloria
Colosenses 1:27: "A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles, que es Cristo en vosotros, esperanza de gloria."
“Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Este es el misterio revelado. No es nuestra bondad, nuestra teología o nuestra disciplina lo que nos da esperanza. Es la presencia de Cristo habitando en nosotros. Y muestra que Él no invade: llama a la puerta y espera ser invitado.
¿Qué quiso decir Pablo con 'con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí'?
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Respuesta: Que el ego fue reemplazado por la presencia viva de Cristo: la vida ahora es por la fe
Gálatas 2:20: "Estoy crucificado con Cristo; mas vivo, no ya yo, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí."
Gálatas 2:20 es el versículo que resume todo este viaje. El “yo” que intentaba salvarse, que se esforzaba, que fallaba y se desesperaba; ese “yo” fue crucificado con Cristo. Y en su lugar, una nueva vida: “Cristo vive en mí”. La vida cristiana no es solo imitación externa; es Cristo habitando en nosotros.
Al final, todo se resume en Jesús
Al final de este viaje, la conclusión es más sencilla de lo que parece. Después de hablar sobre justificación, pecado, fe, ley, obras, crecimiento y perfección, todo converge en un único punto.
¿A quién dijo Pedro: 'Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna'?
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Respuesta: A Jesús, cuando muchos discípulos lo estaban abandonando
Juan 6:68: "Respondióle entonces Simón Pedro: ¿Señor, a quién iremos? tú tienes las palabras de vida eterna."
Cuando muchos abandonaban a Jesús por causa de sus enseñanzas difíciles, Pedro hizo la pregunta correcta: “¿A quién iremos?”. No existía alternativa. No existe. Jesús es el camino, la verdad y la vida (). No un camino entre muchos. El camino.
¿Cuál es la invitación final de la Biblia?
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Respuesta: Ven; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente
Apocalipsis 22:17: "Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga. Y el que quiere, tome del agua de la vida de balde."
La última invitación de la Biblia es generosa: “Ven”. No “merécetelo”. No “esfuérzate”. No “demuéstralo”. Solo “ven”. Y el agua de la vida es gratis. Así comenzó este estudio (con la gracia) y así termina.
“Cristo Jesús lo es todo para nosotros: el primero, el último, el mejor en todas las cosas.” — Elena G. de White, Testimonios para los Ministros, p. 389, par. 1.
Resumen de la Jornada
A lo largo de siete lecciones, hemos recorrido el camino de la gracia salvadora. Vimos que el pecado nos separó de Dios, pero la cruz nos trajo reconciliación. La fe se muestra como confianza, mucho más que una simple creencia, y la rendición trae libertad real, no derrota. Con un perdón completo, nuestra seguridad descansa en Cristo.
La vida cristiana se centra en la relación, superando cualquier lista de tareas. La obediencia fluye como fruto del amor, el crecimiento es continuo y la victoria pertenece a Jesús. La perfección, en este contexto, significa madurez espiritual y no impecabilidad. Al final de cuentas, todo converge en una sola Persona.
El enfoque no está en lo que tenemos que hacer, sino en a quién necesitamos conocer.
Mi Decisión
Al final de este viaje, reconozco que todo se resume en Jesús. Él es el camino, la verdad y la vida. Acepto su invitación: “Ven”. Deseo conocerle personalmente, no solo como doctrina, sino como Persona. Entrego mi vida a Cristo, confiando en que Él completará la obra que comenzó en mí. Por su gracia, y solo por ella, tengo esperanza.