La ley de Dios revela amor, no un camino para comprar salvación
La ley de Dios expresa Su carácter y orienta una vida de amor, pero no sustituye la gracia salvadora de Cristo.
La ley de Dios suele ser mal comprendida. Algunos la tratan como medio para comprar aceptación divina. Otros la descartan como si la gracia volviera irrelevante la obediencia. La Biblia rechaza los dos extremos.
La ley revela el carácter de Dios y orienta una vida de amor. Pero no salva al pecador. Quien salva es Cristo.
La ley muestra la voluntad de Dios
Los mandamientos no son caprichos arbitrarios. Protegen la relación con Dios y con el prójimo. Apuntan a adoración verdadera, fidelidad, honestidad, pureza y respeto por la vida.
Cuando la ley se ve como expresión del amor de Dios, deja de parecer prisión. Se vuelve luz para el camino.
La gracia cambia la relación con la obediencia
El pecador no obedece para ser aceptado; obedece porque fue alcanzado por la gracia. La fe en Cristo no destruye la ley. Transforma el corazón para amar lo que Dios ama.
Obediencia sin Cristo se vuelve legalismo. Gracia sin transformación se vuelve excusa religiosa. El evangelio une perdón y vida nueva.
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