La gracia no anula la ley de Dios
La gracia salva al pecador y transforma su relación con la obediencia, sin convertir la ley en medio de salvación.
Gracia y ley muchas veces se colocan como enemigas. La Biblia presenta una relación más profunda. La gracia salva al pecador; la ley revela la voluntad de Dios y muestra cómo es una vida de amor.
El problema no está en la ley, sino en su uso equivocado. Cuando alguien intenta justificarse por la obediencia, transforma la ley en algo que nunca fue llamada a ser.
El legalismo distorsiona la obediencia
El legalismo no es tomar a Dios en serio. Es intentar usar la obediencia como moneda de aceptación. Eso debilita el evangelio, porque desplaza la confianza de Cristo al desempeño humano.
La verdadera obediencia nace de otro lugar: gratitud, fe y amor por Dios.
La permisividad distorsiona la gracia
También es error usar la gracia como excusa para permanecer en el pecado. Cristo no murió para dejar al ser humano cómodo en la rebelión. Él salva para restaurar.
La gracia perdona y transforma. Escribe la voluntad de Dios en el corazón y enseña una nueva forma de vivir.
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Gracia Salvadora
Un viaje transformador a través de la gracia de Dios, desde la cruz hasta el corazón de una relación real con Jesús.
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